Esperándolo a Tito, como en el cuento de Sacheri

Ayrton Ibáñez ya es Tito en el club. Hace 23 años que está ahí. “Estoy desde que tengo vida. Nunca faltaba, es mi casa”, dice. Estudiá el profesorado de Educación Física y encontró su vocación en el lugar que lo vio nacer. Parque Sur es su lugar en el mundo. Hijo de Pepillo, el presidente cuando nació y el presidente hoy, se crió en los brazos de su papá y su mamá, la Colo, en el Gigante. Jugó al básquet en el club desde que aprendió a caminar. De hecho, aquellos primeros pasos lo guiaron dos cuadras hasta ese lugar. Nunca se puso otra camiseta, “la más linda” define él. (Por Marcelo Sgalia).

Enseña minibásquet: “Tengo la suerte y la posibilidad de estar formando a los chicos desde los valores y el compañerismo, esa mística que tiene Parque que desde los 4 años en adelante los nenes no se quieren ir del club y si fuese por ellos están hasta las 12 de la noche”, afirma Tito.

Colabora en formativas. Armó los viajes a los Encuentros de Minibásquet. Es asistente en la Liga Argentina y desde este jueves dirigirá al equipo de la Primera local que debuta ante Almafuerte a las 21.30. “Estoy contento por poder tomar este desafío y cómo les dije a los chicos es para que ellos sigan aprendiendo y tengan otro roce, con la ayuda de jugadores que han experimentado una Liga Profesional. Para mí también es un aprendizaje porque es la primera vez que voy a dirigir a chicos de 17 años en adelante”, dice el flamante DT, que agregó: “Mis expectativas son buenas, cada vez estoy más contento. La ayuda de Agustín, del Negro y Coco nos sirve a todos para seguir aprendiendo”.

Tito siempre tiene una sonrisa para regalar. No importa el día ni el lugar ni el momento. Los gurises de minibásquet lo esperan en cada jornada de entrenamiento. Eduardo Sacheri tituló uno de sus geniales libros “Esperándolo a Tito”. Observándolos tantas tardes de semana un día pensé que más allá del básquet esos chicos van a buscar esos instantes cómplices con sus profes.

El deporte es un reflejo de la vida. Se llena de historias, traza caminos, lo hace más fácil todo. Su primer entrenador fue Elnes Haroldo Bolling, papá de Elnes y “el segundo entrenador, el más grande, Carlos “El Negro” Benavídez”. Así lo define Tito Ibáñez. Vaya vueltas de la vida y el básquet. Hoy Tito es asistente en el equipo que juega Elnes y sueña con dirigirlo. Hoy aquel alumno del Negro será el DT de ese profesor. El jueves, a sus 23 años, diseñará en la pizarra alguna jugada que el Negro le enseñó. Benavídez escuchará a sus 45 años para recoger lo que sembró. Como si faltara algo, también fueron compañeros en una cancha.

Tito, que este jueves hará el debut como DT de Primera División, conducirá a Agustín Richard, otra de las leyendas del club. Recordará seguramente a René Richard, quien lo dirigió en un plantel profesional. Y también lo invadirán los recuerdos de compartir un plantel con el histórico número 11.“Los dos son mis ídolos, desde muy chiquito lo tuve al Negro de entrenador y le hice sacar canas verdes pobre. Ahora me va a pagar todo lo que me hizo”, confiesa y la charla rompe en risas nuevamente. “Son los ídolos de varios chicos del club, fueron esos mismos jugadores que llevaron a Parque Sur adonde hoy está participando. Que me hayan dicho que sí y quieran aportar su granito de arena habla de la grandeza y humildad que tienen”, cierra Tito Ibáñez.

Tito ríe, enseña, estudia, aprende. Y sigue haciendo un camino. Mientras se acomode sus lentes este jueves tendrá el enorme placer de dirigir juntos al Agus y el Negro, dos jugadores que tanto le dieron a esta camiseta. A los otros chicos que emergen y fueron sus compañeros de equipo. Se verá en mil momentos. En los brazos de sus viejos, alentando a Parque en la cabecera del estadio en aquella Liga Provincial, festejando aquel campeonato en el 2013 con los históricos que ahora dirigirá como figuras de esa noche. Recordará los otros ascensos y las noches que caminó llorando esas dos cuadras interminables hasta su casa para no poder dormir. Para Tito, como para tantos otros, Parque Sur es casi todo. Tenía razón Sacheri. Este jueves, la historia, el Gigante y sus amigos estarán esperando a Tito. (Por Marcelo Sgalia).